Cómo calcular la aerotermia de tu vivienda sin equivocarte

29 de abril de 2026

Guía de cálculo aerotermia: una unidad de 8 kW climatiza viviendas bien aisladas (120-160 m²) o medianas (90-130 m²). Ideal para casas eficientes.

Índice

La forma correcta de abordar el cálculo de una instalación de aerotermia no es empezar por la máquina, sino por la vivienda. Yo siempre miro primero la demanda térmica, el tipo de emisores, la temperatura de impulsión y el clima real de la zona, porque ahí es donde se decide si el sistema va a ser eficiente o simplemente caro de mantener. Si entiendes esos cuatro puntos, ya puedes estimar con bastante criterio la potencia necesaria, el consumo eléctrico anual y el coste de uso.

En este artículo voy a centrarme en lo práctico: cómo hacer números sin caer en estimaciones demasiado optimistas, qué datos conviene pedir en un presupuesto y qué errores distorsionan más la cuenta cuando se valora la aerotermia para calefacción y agua caliente sanitaria.

Las tres cifras que de verdad importan son potencia, consumo y temperatura de trabajo

  • Potencia: no se calcula solo por metros cuadrados, sino por la demanda térmica real de la vivienda.
  • Consumo: el dato útil para la factura es el SCOP, no el COP de catálogo en condiciones ideales.
  • Temperatura de impulsión: cuanto más alta sea, peor suele rendir la bomba de calor.
  • ACS: el agua caliente sanitaria suma consumo y conviene estimarla por separado.
  • Presupuesto serio: debe incluir kWh anuales y coste orientativo, no solo kW instalados.
  • Emisores y aislamiento: suelo radiante, fan coils o radiadores sobredimensionados cambian por completo el resultado.

Qué significa calcular bien una aerotermia

Cuando hago el cálculo de una instalación de aerotermia, separo tres capas que a menudo se mezclan en una sola conversación: la demanda térmica de la vivienda, el rendimiento estacional de la bomba de calor y el precio real de la electricidad. Si uno de esos datos falla, la estimación se va a ir hacia arriba o hacia abajo sin sentido.

La confusión más habitual es tomar el COP como si fuera una promesa de consumo. No lo es. El COP mide el rendimiento en unas condiciones concretas de ensayo. Para una vivienda, me interesa más el SCOP, que intenta representar el comportamiento durante toda la temporada de calefacción. En la documentación técnica del MITECO, el COP de aerotermia se toma como referencia a 7 °C exteriores, lo cual sirve para comparar equipos, pero no para adivinar la factura de una casa en invierno.

En una lectura práctica, esto significa que una máquina puede tener muy buena ficha técnica y aun así gastar más de lo esperado si trabaja con agua a 55 °C, si la vivienda pierde mucho calor o si el control está mal ajustado. Por eso, antes de hablar de marcas o modelos, yo siempre quiero saber cómo está construida la casa y a qué temperatura va a trabajar el sistema. Con esa base, el siguiente paso es estimar la potencia que realmente necesita la vivienda.

Cómo estimo la potencia que necesita la vivienda

Para dimensionar bien, no me quedo en los metros cuadrados. La superficie ayuda, pero no decide por sí sola. Lo que manda es la cantidad de calor que se pierde en invierno y la capacidad del sistema para reponerlo sin trabajar forzado. En una vivienda bien aislada, la demanda por metro cuadrado es mucho menor que en una casa antigua con fugas de aire, ventanas flojas o techos altos.

Situación de la vivienda Demanda orientativa Ejemplo en 100 m² Lectura práctica
Bien aislada 50-60 W/m² 5-6 kW Suele encajar mejor con suelo radiante o fan coils.
Aislamiento medio 70-90 W/m² 7-9 kW Funciona, pero conviene revisar bien emisores y clima.
Aislamiento flojo 100-120 W/m² 10-12 kW La aerotermia puede seguir siendo viable, pero la instalación exige más cuidado.

Estos rangos son orientativos y se refieren sobre todo a calefacción. Si una vivienda de 90 m² está bien resuelta y tiene una envolvente razonable, es perfectamente normal que la potencia necesaria sea de 4,5 a 6 kW, mientras que una casa de 140 m² con pérdidas importantes puede irse muy por encima de 12 kW aunque no parezca tan grande.

Yo suelo mirar también tres datos que cambian mucho el resultado: la zona climática, la altura libre de las estancias y el tipo de emisor. No es lo mismo una vivienda en la costa mediterránea que en el interior peninsular, ni es igual trabajar con suelo radiante que con radiadores convencionales. Si el sistema necesita 45-55 °C para dar confort, la bomba de calor tendrá que esforzarse mucho más que si trabaja a 30-35 °C.

La regla útil aquí es sencilla: si solo calculas por metros cuadrados, te arriesgas a sobredimensionar o quedarte corto. Cuando ya tienes una potencia razonable, el paso lógico es convertirla en consumo y coste anual.

Diagrama de sistema aerotérmico: unidad exterior, condensador, compresor, calentando aire interior y agua. Esencial para el cálculo aerotermia.

Cómo paso de la potencia al consumo y al coste anual

Para estimar el consumo eléctrico anual, la fórmula más útil es esta: consumo eléctrico = demanda térmica anual / SCOP. Es una simplificación, sí, pero es la que mejor ayuda a pasar de una idea abstracta a un número de factura. Si la vivienda necesita 9.000 kWh térmicos al año para calefacción y la instalación trabaja con un SCOP de 4, el consumo eléctrico se situará en torno a 2.250 kWh.

Después solo falta aplicar el precio de la electricidad. Si tomas un precio redondeado de 0,22 €/kWh, ese consumo equivaldría a unos 495 € al año para calefacción. Evidentemente, la cifra cambia con la tarifa, el horario, los peajes y si hay autoconsumo fotovoltaico, pero como base de trabajo ya es bastante útil.

Escenario Demanda térmica anual SCOP Consumo eléctrico Coste a 0,22 €/kWh
Piso de 80 m² bien aislado 5.000 kWh 4,5 1.111 kWh 244 €
Vivienda de 110 m² con aislamiento medio 9.000 kWh 4 2.250 kWh 495 €
Casa de 140 m² con radiadores a mayor temperatura 14.000 kWh 3,2 4.375 kWh 963 €

La guía del IDAE sobre bombas de calor maneja rendimientos estacionales residenciales en torno a 4,4 en ciertos escenarios unifamiliares, pero yo lo trato como una referencia de orden, no como una promesa automática. En una casa real, el SCOP final puede bajar o subir bastante según la temperatura exterior media, la curva de trabajo y la calidad del montaje.

Si la aerotermia también produce agua caliente sanitaria, yo la contabilizo aparte. Para una familia de 2 a 4 personas, el ACS puede sumar varios cientos de kWh eléctricos al año, y esa parte se nota más si se prepara a temperaturas altas. Si además el equipo enfría en verano, conviene separar claramente calefacción, ACS y refrigeración, porque cada servicio tiene su propio comportamiento y no se calcula igual. Lo importante aquí es no mezclar conceptos: una potencia razonable no sirve de mucho si luego el sistema trabaja a una temperatura que le penaliza demasiado.

Qué variables cambian más el resultado

En aerotermia, el rendimiento no depende solo de la marca o de la potencia nominal. Hay varias palancas que mueven la factura de forma muy visible, y yo no las trataría nunca como detalles secundarios. Muchas instalaciones fallan no porque el equipo sea malo, sino porque la vivienda, la distribución o el control están mal alineados con ese equipo.

Variable Qué ocurre cuando empeora Qué suelo revisar
Temperatura de impulsión El rendimiento baja y el consumo sube. Si se puede trabajar a 35-40 °C en lugar de 50-55 °C.
Aislamiento de la vivienda La demanda térmica aumenta y el equipo trabaja más horas. Ventanas, fachadas, cubierta e infiltraciones de aire.
Zona climática En climas fríos la bomba rinde peor y cubre más horas de uso. Temperaturas mínimas habituales y horas de calefacción.
Tipo de emisor Radiadores pequeños obligan a subir la impulsión. Suelo radiante, fan coils o radiadores sobredimensionados.
Agua caliente sanitaria Sube la temperatura de trabajo y puede bajar el SCOP. Volumen del depósito, hábitos de consumo y temperatura objetivo.
Control y regulación Los ciclos cortos y los arranques frecuentes disparan el consumo. Curva climática, termostatos y programación horaria.

Si algo debo subrayar es esto: subir la temperatura de impulsión suele salir caro. Con suelo radiante, la aerotermia puede trabajar muy relajada. Con radiadores normales, a veces también funciona bien, pero solo si están sobredimensionados o si la vivienda tiene pérdidas moderadas. En cambio, cuando la instalación obliga a ir muy alto de temperatura, la eficiencia cae y la comparación con otras soluciones deja de ser tan favorable.

El control también importa más de lo que parece. Una curva climática bien ajustada evita que la máquina se pase calentando agua de más cuando fuera no hace tanto frío. Y en ACS, no conviene fijar temperaturas innecesariamente altas si no hay una razón higiénica o de uso muy clara. Todo esto no se ve en el folleto comercial, pero cambia la cuenta final bastante más de lo que la gente suele imaginar. Cuando estas variables no están claras, el presupuesto puede estar técnicamente bien escrito y económicamente mal resuelto.

Los errores que más distorsionan el presupuesto

Hay varios fallos que veo una y otra vez cuando se intenta calcular una instalación de aerotermia. Algunos son pequeños en apariencia, pero juntos hacen que una estimación bonita se convierta en una mala decisión.

  • Dimensionar solo por superficie: es rápido, pero no refleja la demanda real de calor.
  • Tomar el COP como si fuera el consumo anual: el COP mide un punto concreto, no toda la temporada.
  • Olvidar el ACS: el agua caliente sanitaria no es un extra menor, especialmente en familias de varios miembros.
  • No revisar la temperatura de impulsión: si hace falta trabajar muy alto, el sistema pierde parte de su ventaja.
  • Ignorar la resistencia de apoyo: muchos equipos la incorporan para picos de demanda y puede influir en el gasto si entra con frecuencia.
  • Comparar presupuestos con hipótesis distintas: dos ofertas pueden hablar de la misma potencia y, sin embargo, asumir temperaturas, aislamientos y consumos totalmente diferentes.
  • Pasar por alto la potencia eléctrica contratada: si la vivienda necesita cambios en la instalación eléctrica, el coste total sube.

El error más caro suele ser el primero, porque arrastra a todos los demás. Si partes de una potencia mal estimada, luego el consumo, la inversión y el ahorro estimado se deforman en cadena. Por eso yo prefiero un cálculo un poco conservador a uno demasiado optimista, sobre todo en viviendas antiguas o con radiadores de alta temperatura.

Una buena señal de que el estudio está bien hecho es que no solo te habla de kW, sino también de horas de uso, temperatura de impulsión, SCOP esperado y consumo anual en kWh. Con esos errores fuera, ya sí tiene sentido decidir si la aerotermia compensa o si conviene mirar otra estrategia.

Cuándo aerotermia compensa y cuándo hay que mirar con lupa

La aerotermia suele encajar muy bien cuando la vivienda tiene una demanda moderada, un buen aislamiento o emisores pensados para baja temperatura. En esos casos, el sistema trabaja con comodidad y el consumo se mantiene contenido. También suele salir mejor parada cuando sustituye calefacción eléctrica directa, gasóleo o propano, porque el salto de eficiencia suele ser más visible.

En cambio, yo la miraría con más cuidado en casas antiguas con radiadores pequeños, poca envolvente térmica y exigencia de agua a 55 °C o más. No significa que no funcione, pero el proyecto ya no se resuelve con una simple sustitución de máquina. Puede requerir radiadores sobredimensionados, mejoras de aislamiento o incluso una revisión completa de la distribución térmica.

Situación Lectura práctica Mi criterio
Vivienda bien aislada con suelo radiante La aerotermia suele rendir muy bien. Escenario favorable.
Piso medio con radiadores grandes Puede funcionar bien si la impulsión no sube demasiado. Depende del estudio.
Casa antigua con radiadores pequeños Probablemente haga falta subir mucho la temperatura de trabajo. Conviene revisar el coste total y posibles reformas.
Vivienda con autoconsumo fotovoltaico La factura anual puede mejorar bastante. Muy interesante si el dimensionado acompaña.
Uso esporádico o vivienda vacacional El retorno puede alargarse. Hay que mirar bien la amortización.

También influye mucho el contexto energético de la vivienda. En una casa que ya tiene buenas ventanas y una demanda razonable, la aerotermia puede convertirse en una solución muy equilibrada. En una reforma profunda, además, permite dejar preparada la instalación para climatización y ACS con una sola tecnología. Pero si la vivienda necesita más obra de la prevista para que el sistema trabaje bien, el coste total puede dejar de ser tan atractivo. La decisión final no debería salir de una sola cifra, sino de un estudio que cruce demanda, impulsión y tarifa.

La cifra que yo pediría en el presupuesto antes de decidir

Si tuviera que resumirlo en una sola recomendación, pediría siempre un presupuesto que responda a estas preguntas: qué demanda térmica han calculado, con qué temperatura de impulsión trabajan, qué SCOP esperan y cuánto consumo eléctrico anual estiman. Sin esos cuatro datos, la oferta está incompleta.

  • Potencia calculada para calefacción y método usado para obtenerla.
  • SCOP estimado en las condiciones reales de la vivienda.
  • Consumo anual en kWh separado por calefacción y ACS.
  • Temperatura de impulsión prevista para los emisores existentes.
  • Si la resistencia eléctrica de apoyo entra o no en el cálculo.
  • Impacto aproximado en la factura con una tarifa eléctrica razonable.
  • Necesidad de cambiar radiadores, depósito o potencia contratada.

Yo no firmaría nada si el estudio solo me dice la marca del equipo y los kW nominales. Lo que de verdad importa es cómo se comportará la instalación en esa casa concreta, en ese clima y con esos emisores. Cuando esa parte está bien resuelta, la aerotermia deja de ser una apuesta difusa y pasa a ser una decisión técnica bastante clara. Si no lo está, el número bonito del presupuesto no sirve de mucho, porque la factura real terminará contando otra historia.

Preguntas frecuentes

No conviene calcularla solo por metros cuadrados. Una vivienda bien aislada suele moverse en 50-60 W/m², una con aislamiento medio en 70-90 W/m² y una con pérdidas altas en 100-120 W/m². En 100 m² eso equivale, de forma orientativa, a 5-6 kW, 7-9 kW o 10-12 kW.

La fórmula práctica es dividir la demanda térmica anual entre el SCOP. Por ejemplo, si la vivienda necesita 9.000 kWh térmicos al año y la instalación trabaja con un SCOP de 4, el consumo eléctrico ronda 2.250 kWh. Con un precio de 0,22 €/kWh, serían unos 495 € al año solo para calefacción.

Las que más pesan son la temperatura de impulsión, el aislamiento de la vivienda, el clima, el tipo de emisor, el ACS y el control. Cuanto más alta sea la impulsión, peor suele rendir la bomba de calor. No es lo mismo trabajar a 30-35 °C que a 45-55 °C, y eso cambia mucho el consumo final.

Debería indicar la demanda térmica calculada, el SCOP esperado, el consumo anual en kWh separado por calefacción y ACS, la temperatura de impulsión prevista, si entra o no la resistencia de apoyo y el impacto aproximado en la factura. También conviene saber si habrá que cambiar radiadores, depósito o potencia contratada.

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Alma Sarabia

Alma Sarabia

Me llamo Alma Sarabia y tengo 6 años de experiencia en el ámbito de la climatización y el confort del hogar. Desde que comencé mi trayectoria, me he sentido atraída por la importancia de crear espacios que no solo sean funcionales, sino también acogedores y saludables. Mi interés por este tema surgió al darme cuenta de cómo un ambiente bien climatizado puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas. En mis escritos, me enfoco en desglosar conceptos complejos sobre sistemas de climatización, ofreciendo información clara y accesible. Me dedico a investigar las últimas tendencias y tecnologías, asegurándome de que mis lectores reciban datos útiles, precisos y actualizados. Me apasiona simplificar temas difíciles y ayudar a las personas a tomar decisiones informadas para mejorar su confort en el hogar.

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