Reducir la presión de una caldera Junkers no consiste solo en abrir un purgador y esperar a que la aguja baje. Hay que saber qué lectura es normal, cómo vaciar agua sin dejar el circuito demasiado bajo y, sobre todo, cuándo el exceso de presión apunta a un problema que no se corrige con un ajuste rápido. Aquí explico el rango correcto, el procedimiento más seguro y las señales que me harían pensar en una avería de fondo.
Lo que debes tener claro antes de tocar la presión
- En frío, una caldera doméstica suele trabajar entre 1,0 y 1,5 bar; en muchas instalaciones, 1,2 bar es una referencia cómoda.
- Si el manómetro marca más de 2,5 bar en frío o se acerca a 3 bar, conviene corregirlo cuanto antes.
- Lo primero que yo compruebo es la llave de llenado: si queda algo abierta, la presión volverá a subir.
- La forma más limpia de rebajarla suele ser purgar un radiador o usar la llave de vaciado, siempre con la caldera fría.
- Si la presión se recupera sola, el foco suele estar en el vaso de expansión, en la válvula de llenado o en una fuga.
- Si la válvula de seguridad gotea o no consigues estabilizar el sistema, yo no insistiría: toca revisión técnica.
Qué presión es normal en una caldera Junkers
La lectura del manómetro corresponde al circuito cerrado de calefacción, no al agua caliente de los grifos. Esa diferencia importa, porque aquí no estás regulando el caudal de uso doméstico, sino el agua que circula por radiadores, tuberías y elementos internos de la instalación.
Como referencia práctica, yo tomo este margen: 1,0 a 1,5 bar en frío y una subida moderada hasta 1,5 a 2,0 bar cuando la calefacción está funcionando. Bosch Home Comfort sitúa la presión ideal en torno a 1,2 bar, con un margen razonable, y eso encaja con lo que veo en la mayoría de viviendas.
| Estado de la instalación | Rango orientativo | Qué haría yo |
|---|---|---|
| Caldera apagada y fría | 1,0 a 1,5 bar | Dejarla ahí; 1,2 bar es una referencia muy buena. |
| Caldera en marcha | 1,5 a 2,0 bar | Vigilar que la subida sea suave y no brusca. |
| En frío por encima de 2,5 bar | Exceso claro | Bajar la presión y revisar por qué se ha cargado tanto. |
| Cerca de 3 bar | Zona de seguridad | Parar, dejar enfriar y corregir antes de seguir usando la caldera. |
Si tu modelo indica otra cifra, yo seguiría siempre la del fabricante por encima de cualquier regla general. Y si la vivienda tiene varias plantas, la altura estática, es decir, la diferencia de nivel entre la caldera y el punto más alto de la instalación, puede obligar a un ajuste algo distinto.
Con ese rango claro, el siguiente paso es entender por qué la presión se ha ido por encima de lo normal. Ahí suele estar la clave del problema.
Antes de vaciar agua, revisa qué está empujando la presión
Yo empiezo por la llave de llenado, esa pequeña válvula que deja entrar agua al circuito de calefacción. Si queda un poco abierta, o si no cierra del todo, la presión sube sola aunque tú hayas purgado después.
- Llave de llenado abierta o con holgura: es la causa más simple y la primera que compruebo. Si entra agua de más, cualquier corrección dura poco.
- Sobrellenado reciente: después de una purga o de una intervención, es fácil pasarse al volver a cargar el circuito.
- Vaso de expansión con problema: este elemento absorbe las dilataciones del agua cuando se calienta. Si está descargado o con la membrana dañada, la presión sube más de la cuenta en cuanto arranca la calefacción.
- Fuga o válvula de seguridad: una fuga pequeña puede descompensar el circuito, y una válvula que no sella bien también altera la lectura.
La documentación de Junkers Bosch suele relacionar los problemas de presión con fugas, pérdidas de agua y fallos del vaso de expansión, y en la práctica eso sigue siendo lo más habitual cuando la presión no se comporta de forma estable. Si tras cerrar la entrada de agua la aguja sigue subiendo, ya no estás ante un simple exceso de carga.
Si ya has descartado la causa más obvia y la presión sigue alta, entonces sí tiene sentido sacar una pequeña cantidad de agua. Lo importante es hacerlo con control, no a ciegas.

Cómo bajar la presión paso a paso sin complicar la instalación
Yo empezaría siempre con la caldera apagada y el circuito frío. Si esperas unos 15 a 20 minutos después de apagarla, reduces el riesgo de quemaduras y también obtienes una lectura más fiable del manómetro.
- Comprueba la presión actual con la caldera fría.
- Verifica que la llave de llenado esté totalmente cerrada.
- Elige el punto de vaciado más práctico: un radiador accesible o la llave de vaciado del equipo, si la tiene.
- Deja salir agua poco a poco, no de golpe.
- Vuelve a mirar el manómetro y detente cuando estés en el rango correcto.
Si eliges purgar un radiador
Coloca un recipiente o un paño bajo el purgador, porque siempre cae algo de agua. Abre la válvula con suavidad hasta que empiece a salir aire y luego un hilo de agua. En ese momento, yo cierro, espero unos segundos y vuelvo a comprobar el manómetro. Si aún sigue alta, repito la operación en pequeñas tandas.
No hace falta purgar todos los radiadores por sistema. A menudo basta con uno de los más accesibles. Yo prefiero corregir de forma gradual antes que vaciar de más y tener que rellenar otra vez.
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Si prefieres usar la llave de vaciado
Algunas Junkers incorporan una llave de vaciado en la parte baja del circuito. Esa opción da más control cuando el exceso es evidente o cuando quiero sacar agua sin andar abriendo purgadores. La idea es la misma: abrir despacio, dejar salir una pequeña cantidad y parar en cuanto la presión vuelva al rango normal.
La ventaja de este método es que suele ser más limpio y previsible. El límite es que no todos los modelos la tienen igual de accesible, así que conviene mirar bien el equipo antes de forzar nada.
El objetivo no es dejar la aguja “baja”, sino devolverla al rango correcto. Si te pasas, la caldera puede bloquearse por falta de presión y acabarás rellenando otra vez, con la molestia añadida de haber movido más agua de la necesaria.
Qué método conviene usar en cada caso
Si la presión solo está un poco alta, yo prefiero el purgado de un radiador porque es el ajuste más simple y controlable. Si la instalación está más cargada, la llave de vaciado da más precisión. La válvula de seguridad, en cambio, yo la dejaría como último recurso: puede ensuciarse y empezar a gotear después, así que no me parece la mejor opción para una corrección rutinaria.
| Método | Cuándo me parece adecuado | Ventaja | Límite o precaución |
|---|---|---|---|
| Purgador de radiador | Exceso pequeño o moderado | Fácil de controlar y muy accesible | Puede salpicar y requiere ir poco a poco |
| Llave de vaciado | Exceso más claro o ajuste más fino | Da bastante control sobre la cantidad de agua | No siempre está igual de visible o accesible |
| Válvula de seguridad | Solo como recurso puntual | Descarga presión con rapidez | No la usaría como solución habitual; puede dejar goteos |
| Técnico autorizado | La presión vuelve a subir o hay goteo | Diagnostica la causa real | Es la opción lógica cuando el problema no es solo exceso de agua |
Mi criterio es simple: si la subida es pequeña, purgar basta; si el exceso es notable, la llave de vaciado ofrece más control; y si la presión vuelve a subir al poco tiempo, yo ya no me quedaría en el ajuste superficial.
Ahí es donde se cuelan los errores más comunes. Y algunos parecen inocentes, pero terminan empeorando el problema más que la presión alta en sí.
Los errores que más empeoran el problema
- Vaciar en caliente: el agua sale con más fuerza y el riesgo de quemadura es real. Yo siempre espero a que la instalación enfríe.
- Olvidar la llave de llenado abierta: es el clásico. Bajas un poco la presión y, horas después, vuelve a subir porque el circuito sigue recibiendo agua.
- Bajar demasiado: si dejas la presión por debajo de 1 bar en frío, la caldera puede bloquearse o trabajar mal.
- Purgar a lo loco varios radiadores: no siempre hace falta. A veces una intervención pequeña basta y el resto solo añade desorden.
- Confundir presión alta con aire en los radiadores: son problemas distintos. El aire hace que la calefacción rinda mal; el exceso de presión apunta más bien al circuito cargado o a un componente defectuoso.
- Ignorar una subida repetida: si la presión baja, luego vuelve a subir y al final termina cerca de 3 bar, yo sospecharía antes de un vaso de expansión que de un simple exceso de agua.
La mayor parte de las incidencias no nacen de un fallo grave, sino de un ajuste apresurado. Cuando eso pasa, la caldera parece “caprichosa”, pero en realidad está avisando de que algo no está cerrando bien en el circuito.
Si la presión vuelve a subir, la pista casi siempre está aquí
Cuando la aguja sube sola después de haber dejado la caldera en su rango normal, yo ya no lo trataría como un simple exceso de agua. En ese escenario, las causas que más me interesan son tres: el vaso de expansión, la llave de llenado y una fuga lenta.
- Vaso de expansión: si ha perdido carga o la membrana está dañada, el agua no tiene espacio para dilatarse cuando se calienta. El resultado es una subida brusca de presión.
- Llave de llenado: si no sella bien, el circuito se alimenta poco a poco y la presión va aumentando aunque nadie la toque.
- Fuga o válvula de seguridad: si aparece humedad, goteo o marcas en el entorno de la caldera, yo no me quedaría en el ajuste manual.
También revisaría si el manómetro da lecturas incoherentes. A veces el problema no es solo hidráulico, sino que la propia medición falla y confunde el diagnóstico. Y si el equipo está en un mantenimiento muy atrasado, yo aprovecharía para hacer la revisión anual completa, incluida la purga de radiadores, que Bosch Home Comfort recomienda al menos una vez al año.
En resumen práctico, yo haría esto: cerrar bien la entrada de agua, bajar la presión a un rango de 1,0 a 1,5 bar en frío, volver a comprobarla después de unas horas y observar si se mantiene estable. Si no se mantiene, el problema ya no es la cantidad de agua que has sacado, sino la pieza que no está haciendo bien su trabajo. En ese punto, detenerse a tiempo suele ahorrar más problemas que insistir con otro purgado.