Gas radón en casa - cómo medirlo y reducirlo

13 de septiembre de 2026

Niveles de alerta por gas radon en España: Galicia 70%, Extremadura 47%, Madrid 36%. La exposición varía con la altitud.

Índice

Una casa puede estar limpia, bien climatizada y aun así contener un contaminante invisible que no huele ni irrita: el gas radón. En este artículo explico de dónde procede, por qué se acumula en algunas viviendas españolas, cómo medirlo correctamente y qué soluciones de ventilación o rehabilitación reducen realmente la exposición.

La concentración de radón se comprueba midiendo y se reduce actuando sobre el aire y el edificio

  • Origen natural: procede del terreno y puede entrar por grietas, juntas, desagües y pasos de instalaciones.
  • Riesgo principal: la exposición prolongada aumenta el riesgo de cáncer de pulmón, especialmente si además se fuma.
  • Referencia en España: el promedio anual no debería superar 300 Bq/m³.
  • Medición fiable: se recomienda colocar detectores durante al menos tres meses, preferiblemente fuera del verano.
  • Ventilación: abrir las ventanas puede ayudar con niveles moderados, pero no siempre basta cuando la concentración es elevada.

Hombre instala sistema de extracción de gas radón en una casa antigua. Herramientas y materiales para mitigar el radón a la vista.

Qué es el gas radón y por qué preocupa en casa

El radón es un gas radiactivo de origen natural que se forma cuando el uranio presente en determinadas rocas y suelos se desintegra. No tiene color, olor ni sabor, por lo que una vivienda con buena apariencia no ofrece ninguna pista fiable sobre su concentración.

El problema aparece cuando entra desde el terreno y queda atrapado en espacios cerrados. Suele acumularse más en sótanos, semisótanos y plantas bajas, aunque también puede afectar a otras zonas si existen corrientes de aire internas, huecos constructivos o una comunicación directa con el suelo.

La exposición continuada puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. El Ministerio de Sanidad ha señalado que el radón residencial es el segundo factor de riesgo de este cáncer después del tabaco y el principal entre las personas que nunca han fumado. La combinación de tabaco y radón resulta especialmente desfavorable.

Conviene interpretar este riesgo con serenidad. Una medición elevada no significa que haya que abandonar la vivienda, sino que hace falta confirmar el resultado y corregir la entrada o acumulación del gas. Lo que no recomiendo es decidir únicamente por la antigüedad del edificio o por la ubicación en un mapa.

Por dónde entra y en qué viviendas puede acumularse

La vía habitual es el contacto entre el edificio y el terreno. El gas puede atravesar pequeñas grietas en la solera, juntas entre suelo y paredes, pasos de tuberías, sumideros, arquetas o muros enterrados. Incluso una fisura que parezca insignificante puede convertirse en una ruta de entrada si existe diferencia de presión entre el suelo y el interior.

La zona geográfica ayuda a orientar el riesgo, pero no permite adivinar el resultado de una vivienda concreta. El mapa de potencial de radón del CSN tiene una resolución territorial y sirve para priorizar comprobaciones, pero no sustituye una medición dentro del inmueble.

Situación de la vivienda Qué puede ocurrir Qué haría primero
Sótano o semisótano ocupado Mayor contacto con el terreno y posible acumulación nocturna Medir allí y en la planta habitable superior
Planta baja con suelo sobre terreno Entrada por juntas, grietas y pasos de instalaciones Revisar la solera y realizar una medición prolongada
Vivienda sobre cámara sanitaria El gas puede pasar desde la cámara si está mal ventilada Comprobar ventilación y comunicación con el interior
Piso por encima de la segunda planta La concentración alta es menos probable, aunque no imposible Medir si hay antecedentes, reformas o dudas justificadas

También influye el uso de la casa. Una vivienda cerrada durante muchas horas, con extractores funcionando o con poca renovación de aire puede alcanzar valores distintos de los que tendría con ventilación habitual. Por eso una medición de pocas horas ofrece una fotografía parcial, no una conclusión sólida.

Cómo medir el radón sin sacar conclusiones equivocadas

Yo empezaría siempre por una medición de largo plazo. Los detectores de trazas nucleares son económicos y adecuados para conocer el promedio de exposición durante semanas o meses. Los equipos de lectura continua aportan información muy útil sobre las variaciones diarias, pero requieren calibración y no deben confundirse con cualquier sensor doméstico de calidad del aire.

Duración y ubicación del detector

Para valorar el cumplimiento de la referencia aplicable en España, el CSN recomienda una exposición de al menos tres meses, evitando que todo el periodo coincida con el verano. El detector debe colocarse en una zona ocupada, a una altura aproximada de entre 50 centímetros y 2 metros, alejado de ventanas, radiadores, paredes exteriores y corrientes directas.

En una vivienda de una sola planta, una combinación razonable es instalar un detector en el salón y otro en un dormitorio. Si existe un sótano al que se accede con frecuencia, colocaría uno allí y otro en la planta baja. Así se puede comprobar si el terreno está actuando como fuente y si la concentración disminuye al alejarse del suelo.

Lee también: Ventilación híbrida en casa - cuándo conviene y qué revisar

Qué profesional debe hacer la medición

Para obtener un resultado defendible, conviene recurrir a un laboratorio acreditado según ISO 17025. Normalmente envía los detectores, proporciona instrucciones de exposición y analiza las unidades una vez devueltas. Un dispositivo comprado por internet puede servir como orientación, pero no siempre ofrece la trazabilidad necesaria para tomar decisiones de rehabilitación.

El resultado debe expresarse en becquerelios por metro cúbico, Bq/m³. En España, el nivel de referencia es de 300 Bq/m³ como promedio anual. No es una frontera entre seguridad absoluta y peligro inmediato, sino un valor a partir del cual tiene sentido actuar para reducir la exposición.

Qué puede aportar la ventilación y cuándo se queda corta

La ventilación natural puede reducir la concentración cuando los valores están en el rango de unos pocos cientos de Bq/m³. En muchos casos, abrir ventanas enfrentadas durante unos minutos por la mañana ayuda a evacuar el aire acumulado durante la noche. El CSN indica que una ventilación de alrededor de 15 minutos por la mañana puede ser útil en situaciones moderadas.

La clave está en renovar aire sin crear un efecto contrario. Un extractor potente en baño, cocina o sótano puede disminuir la presión interior y favorecer la entrada de gas desde el terreno si la vivienda tiene grietas o pasos sin sellar. Por eso no instalaría extractores adicionales sin comprobar antes cómo se mueve el aire.

La ventilación mecánica de doble flujo puede ser una solución más estable. Introduce aire filtrado y extrae aire viciado, y además puede recuperar parte del calor. Aun así, debe estar bien equilibrada y diseñada para el edificio. Un sistema de aire acondicionado que solo recircula el aire interior no elimina el radón.

  • Ventilar de forma cruzada cuando sea posible.
  • Mantener despejadas las entradas y salidas de los sistemas de ventilación.
  • No confiar en purificadores con filtro HEPA para eliminar un gas.
  • Revisar el sótano, la cámara sanitaria y los locales poco utilizados.
  • Repetir la medición después de cambiar los hábitos de ventilación.

Mi criterio práctico es sencillo: la ventilación sirve como primera respuesta y como apoyo, pero no debe utilizarse para maquillar una entrada constante desde el terreno. Si la concentración es alta o vuelve a subir cuando se cierran las ventanas, hay que actuar sobre la construcción.

Qué hacer si el resultado supera 300 Bq/m³

Lo primero es comprobar que la medición se ha realizado correctamente. Si el resultado procede de un periodo corto o de un único detector mal situado, repetiría la prueba antes de emprender una obra. Si la exposición prolongada confirma valores altos, solicitaría un diagnóstico que localice las vías de entrada y valore la presión del terreno.

Las soluciones dependen de cómo esté construido el edificio. Las más habituales son:

  • Sellado de grietas y juntas: útil para reducir entradas puntuales, pero rara vez suficiente como única medida.
  • Ventilación de la cámara sanitaria: adecuada cuando el gas se concentra bajo la vivienda.
  • Despresurización del terreno: extrae el gas desde debajo de la solera antes de que entre en las habitaciones.
  • Espacio de contención ventilado: crea una zona intermedia que limita el paso hacia las estancias habitables.
  • Ventilación mecánica equilibrada: ayuda a mantener una renovación constante sin provocar depresiones excesivas.

La despresurización bajo la solera suele ser una de las medidas más eficaces cuando existe acceso al terreno. Puede requerir perforaciones, tuberías y un ventilador específico, por lo que su diseño debe adaptarse a la vivienda. Una pintura impermeable aplicada sobre una grieta visible puede mejorar el acabado, pero no resuelve por sí sola una red de entradas ocultas.

Después de cualquier intervención hay que volver a medir. El objetivo no es demostrar que el ventilador funciona, sino comprobar que el promedio de radón dentro de las habitaciones ha bajado de forma estable. Si el edificio cambia, por ejemplo tras aislar una solera o cerrar una cámara, también conviene revisar el comportamiento del aire interior.

Errores habituales al intentar reducir la exposición

El error más común es pensar que vivir en una zona de bajo potencial equivale a tener una vivienda sin radón. La variabilidad entre parcelas, edificios y plantas puede ser considerable. El mapa orienta, pero solo el detector colocado dentro de casa responde a la pregunta importante.

Otro fallo es medir únicamente durante un fin de semana. El radón fluctúa con la meteorología, la temperatura, la presión atmosférica y los hábitos de ventilación. Una lectura instantánea puede ser interesante para detectar cambios, pero no describe bien la exposición media.

También se confunde con frecuencia la ventilación general con la eliminación de la fuente. Abrir ventanas puede bajar temporalmente la concentración, pero si al cerrar la casa el nivel vuelve a subir, la prioridad debe ser impedir la entrada desde el terreno.

Por último, no recomiendo comprar un sensor sin revisar su calibración, el método de medición y el periodo recomendado. La pantalla con un número decimal transmite precisión, pero la precisión real depende del equipo, su mantenimiento y la forma en que se haya colocado.

Una casa más segura empieza por una medición bien hecha

El radón no se puede detectar con los sentidos y tampoco se elimina mejorando solo la limpieza o la climatización. La secuencia que considero más sensata es consultar el potencial de la zona, medir durante al menos tres meses, interpretar el promedio y elegir la intervención adecuada.

En niveles moderados, una ventilación correcta puede marcar una diferencia apreciable. Cuando hay concentraciones elevadas, el resultado suele depender de sellar las vías de entrada y controlar el terreno mediante una solución constructiva. La comprobación final es imprescindible porque el aire interior solo está realmente mejorado cuando la medición posterior lo confirma.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

La medición debe durar al menos tres meses y es preferible que no coincida por completo con el verano. El detector se coloca en una zona ocupada, entre 50 centímetros y 2 metros de altura, alejado de ventanas, radiadores y corrientes directas.

Si existe un sótano ocupado, conviene instalar un detector allí y otro en la planta baja. En una vivienda de una sola planta, una opción razonable es colocar detectores en el salón y en un dormitorio para comparar la concentración en las zonas habitables.

La ventilación cruzada puede ayudar cuando los niveles son moderados; abrir las ventanas durante unos 15 minutos por la mañana puede evacuar parte del aire acumulado. Sin embargo, si la concentración vuelve a subir al cerrar la vivienda, hay que corregir las entradas desde el terreno y no depender solo de la ventilación.

Primero conviene confirmar la medición con un laboratorio acreditado según ISO 17025. Según el edificio, pueden aplicarse sellado de grietas y juntas, ventilación de la cámara sanitaria, despresurización del terreno, un espacio de contención ventilado o ventilación mecánica equilibrada; después hay que repetir la medición.

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radón detectores sótanos despresurización cámaras sanitarias

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Marta Miramontes

Marta Miramontes

Me llamo Marta Miramontes y tengo 15 años de experiencia en el campo de la climatización y el confort del hogar. Desde que comencé mi carrera, me he sentido atraída por la importancia de crear espacios que no solo sean funcionales, sino que también proporcionen bienestar. Mi interés por este tema nació de la necesidad de entender cómo un ambiente adecuado puede influir en nuestra calidad de vida. Me dedico a investigar y analizar las últimas tendencias en tecnología de climatización, así como a explicar de manera clara y accesible los conceptos más complejos para que todos puedan tomar decisiones informadas. En mi trabajo, me esfuerzo por ofrecer información útil, precisa y actualizada, siempre verificando las fuentes y comparando diferentes enfoques. Disfruto simplificando temas difíciles y organizando el conocimiento de forma que sea fácil de entender. Mi objetivo es ayudar a los lectores a comprender mejor cómo mejorar su hogar, garantizando que cada consejo que comparto sea práctico y aplicable en su día a día.

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